ENSAYO
EPS EN COLOMBIA: ¿EN CUIDADO CRÍTICO O EN COLAPSO?






MARYELY DANITZA TORRES VARGAS
COD. 1022335310







DRA. ADRIANA RODRIGUEZ
DOCENTE







UNIVERSIDAD MANUELA BELTRAN
TERAPIA RESPIRATORIA
OCTAVO SEMESTRE
SALUD PÚBLICA
2011


EPS EN COLOMBIA: ¿EN CUIDADO CRÍTICO O EN COLAPSO?

Últimamente ha sido necesario evaluar las EPS en Colombia y el sistema de salud en general por algunos hechos que se han presentado, y que al analizarlos permiten identificar que estas necesitan modificaciones. El Gobierno Nacional a través del Ministerio de la Protección Social, regula el Sistema de Salud en Colombia y éste, en parte ha sido delegado al sector privado. Actualmente, la Ley 100 de 1993 reglamenta el sistema vigente en Colombia y a su vez el Sistema de Seguridad Social integral.
La Ley 1438 se creó para corregir algunos aspectos en salud, pero esta no abordaba a fondo los problemas de intermediación de las EPS ni de los pagos a la red hospitalaria en general; por tanto lo que ha sucedido este año permite pensar que las modificaciones en cuanto estructura del sistema de salud son necesarias e indispensables.
Para tomar la decisión de escoger una EPS y una IPS se debe pensar muy bien en que el tema de la salud es muy importante y no se puede poner en riesgo bajo ninguna circunstancia y por tanto la lección debe acercarse en lo posible a escoger la más acertada.
El actual modelo de Seguridad Social debe analizar y evaluar algunos hechos en materia de salud, si bien se han realizado aumentos en los aportes a la salud, no se ha registrado un incremento de la cobertura de los servicios como debería ser, ya que existe una estructura que ha consumido estos recursos pero sin que la comunidad se beneficie.
Lo anterior permite reflexionar sobre el manejo financiero que se le ha otorgado al sistema ya que si hay más recursos debería haber más prestación en los servicios de salud pero al parecer no es así y en cambio sí hay más gastos en administración que en ofrecer servicios de salud adecuados, oportunos y pertinentes.
Al revisar los resultados de los indicadores en temas de salud, se puede apreciar que han habido algunos hechos que proporcionan información acerca de las falencias del sistema de salud colombiano como la disminución en prestación de servicios como han sido la disminución de la disponibilidad de camas para hospitalización, de los programas de nutrición, de la cobertura en vacunación, de las consultas anuales de las personas, entre otras. Lo más grave de la situación es que se disminuya la prestación cuando realmente se necesita, por ejemplo, los programas de promoción y prevención se han deteriorado en cuanto a planes de vacunación y el incremento de algunas enfermedades infectocontagiosas en el país.
El sector privado no ha logrado corregir la ineficiencia del estado si se observa desde la perspectiva del desarrollo que hasta al momento ha efectuado la Seguridad Social. Tanto en el sector privado como en el sector público, de alguna manera siempre va a existir la corrupción y eso es evidente e inevitable, pero la diferencia entre las dos radica en que los mecanismos implementados para combatirla están mejor definidos y más claros en el sector público que en el sector privado.
Un sistema de salud distorsionado que propende al único interés de ser lucrativo se torna un poco perverso que lo lleva a un estado crítico que posiblemente conlleve al colapso total, y de hecho la situación de la atención en salud de Colombia se rige bajo el fundamento financiero y se logra favorecer si los ingresos son obtenidos de las personas enfermas y peor aún, de la gravedad de su enfermedad. En estos momentos y a la altura del problema, todos los ciudadanos y el Estado como tal deben guiarse hacia una reforma en donde se tenga en cuenta que el sistema en salud debe ser precisamente para eso, para la salud y no para la enfermedad.
Al hacer memoria del surgimiento de varios sistemas en salud como la ARS, que de hecho fracasaron, las IPS (muchas de garaje) que surgieron a partir de esto debilitaron la red pública al querer prestar servicios de manera competitiva pero desleal y la superintendencia fue ineficaz por no haber sido capaz de vigilarlas y si permitió un mal uso de todos los recursos.Y ¿el SISBEN?, su aplicación en salud ha sido un poco enredada ya que en algunos casos las personas que lo requieren están por fuera de este componente y aquellos que no lo necesitan se encuentran adentro.
Es un poco absurdo proponer pautas inalcanzables en el cubrimiento en salud, es mejor proponer logros y objetivos realistas y no permitir que surjan el engaño o el fracaso porque son riesgosos para el país.
Las EPS no pueden y no deberían ser “dueños” en un sistema de prestación, no deben ser monopolios ya que puede desamparar al paciente. Y el sector público con respecto a la calidad de la prestación, debe competir con el sector privado. Por tanto, es el paciente el que debe juzgar y esto lo puede lograr por medio de la libre escogencia.
Los hospitales públicos de algunas ciudades han realizado movilizaciones, en Bogotá se realizaron marchas para hacerle un llamado de atención al Estado y demostrarles que el sistema de salud colapsó a causa de la falta de recursos porque las EPS no les ha pagado y esto conlleva a suspender contratos con especialistas y suspender servicios básicos por falta de insumos para realizarlos.
Los números demuestran que efectivamente existe una crisis y que solucionar las finanzas es un proyecto que aún está lejos de desarrollarse, incluso el Estado a través del FOSYGA, figura entre los deudores morosos ya que gran parte de lo que debe cancelarles a las clínicas y hospitales corresponde a cartera morosa, pero las EPS del régimen contributivo son las principales deudoras, seguidas de las del régimen subsidiado.
El 19 de septiembre, en Bogotá se firmó un acuerdo entre la federación colombiana y los representantes de las EPS y Cajas de Compensación familiar para sanear el estado financiero del régimen subsidiado.
En síntesis, el sistema de salud colapsó y los hospitales no cuentan con los recursos para brindar atención ya que las deudas son altísimas, no se realizan los pagos a los prestadores y se pone en riesgo la vida de las personas. La salud debe verse como un servicio social y no adaptarse como un negocio, incluso desde la concepción de la Seguridad Social.